A continuación se exponen las Publicaciones del Blog según preferencias.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Un Lugar para el Picozapato.

Un halo de misterio envuelve a un Ave tan peculiar como bella desde su descubrimiento a mediados del Siglo XIX por el erudito inglés John Gould; recibe la nomenclatura zoológica de Balaeniceps rex, pero en nuestro idioma se le atribuyen nombres tan figurativos como “Zapatero holandés” o “Picozapato”.
Ésta es un Ave de gran talla, la cual alcanza fácilmente un metro y medio de altura y presenta una envergadura alar que en ocasiones rebasa los dos metros y medio; su peso es de al menos seis kilógramos en las hembras adultas y a pesar de ello es capaz de volar aunque para ello requiera una breve carrera y un intenso y ruidoso aleteo. Muestra un pelaje gris azulado en la fase adulta, mientras que los ejemplares juveniles tienden a mimetizarse con el entorno con sus tonos marrones pálidos, pero sin duda alguna la más llamativa de sus características fisiológicas es su desproporcionado pico, semejante en cierto modo a un zapato clásico holandés, lo cual le brinda su popular denominación. Balaeniceps rex habita las zonas pantanosas y praderas inundadas pobladas por cañaverales de Zambia y más frecuentemente de Sudán; se alimenta de una gran variedad de presas que incluyen desde Peces e Insectos hasta pequeñas Aves y Mamíferos.

Balaeniceps rex o Picozapato.

A pesar de que tanto comerciantes árabes como estudiosos egipcios conocían la presencia de esta especie a través del contacto mercantil establecido con los nativos acomodados en el entorno biotópico del Picozapato, los Europeos no tuvieron constancia de su existencia hasta la década de 1.830 gracias al comercio de pieles que se importaban gracias a la caza de Mastofauna africana; las leyendas y anécdotas sobre un Ave de extravagante aspecto llevó a muchos exploradores a visitar las entonces británicas y egipcias tierras sudanesas. Tuvieron que pasar varios años hasta que el citado estudioso ofreciese sus hallazgos en honor a la Corona de Inglaterra y transcurrieron varias décadas más hasta que los primeros ejemplares vivos fuesen admirados con asombro en Europa.
Hoy son pocos los ejemplares que se mantienen en cautiverio y no más de 8.000 los individuos que sobreviven en libertad amenazados por la destrucción de hábitat y la caza, pero de todas las incógnitas que todavía permanecen sin desvelar por este pájaro, calificado de “Vulnerable” por BirdLife, tan poco observado y apenas estudiado por la Biología contemporánea, es su clasificación taxonómica.
Tradicionalmente fue asociado a las Ciconiiformes, aunque no parecía encajar en ninguna de las Familias preexistentes; tras tratar de establecer parentescos con las Cigüeñas, se planteó la necesidad de contemplar una Familia específica para este Taxón, la cual recibió el conveniente nombre de Balaenicipitidae. La polémica taxonomía del Zapatero holandés cayó paulatinamente en el olvido, hasta que hace siete años, el Biólogo A. Hagey propusiese su reclasificación como miembro de la Familia Ardeidae, admitiendo quizá su inclusión en una nueva subfamilia. La reavivada controversia incitó el uso de nuevas técnicas, las cuales no estaban disponibles en décadas anteriores, cuando el debate taxonómico estaba en su apogeo; en 2.005 fueron finalmente sometidas a procesos de secuenciación genética muestras de material orgánico procedentes de Balaeniceps rex. El consiguiente análisis e interpretación biomolecular determinó fehacientemente que la especie presentaba un parentesco menor de lo esperado con las Aves a las que era asociada, siendo sus parientes más cercanos los Pelecaniformes, tal y como años antes había aventurado el Dr. Mayr, cuyas observaciones habían sido ampliamente rechazadas por la Comunidad Científica. El hallazgo ha puesto en entredicho la aparentemente arbitraria distinción entre los Clados involucrados, pues éstos están íntimamente emparentados, es por ello que la clasificación de otro grupo, los Cormoranes (Familia Phalacrocoracidae), resultaba tan conflictiva ya que presentan características intermedias entre ambos grupos.
Gracias al estudio de ADN ha sido posible determinar que el Picozapato es un miembro de la Familia Balaenicipitidae, alojado ya en el Clado Pelecaniformes, del mismo modo que ocurre con un pariente suyo, más conocido y geográficamente extendido pero igualmente conflictivo, el Scopus umbretta, clasificado ahora como Taxón único de la Familia Scopidae, recientemente admitida en el mismo Clado.
En nuestros días, Balaeniceps rex es la única especie viva conocida que puede ser clasificada en su misma Familia, pero cabe resaltar la existencia de un par de especies fósiles cuyos restos fragmentarios son asociados desde el momento de su extracción con el portentoso Picozapato debido a las proporciones de sus cráneos y al aspecto de sus voluminosos picos en forma de zapato. La primera de esas especies es Goliathia andrewsi, descrita por Karl Lambrecht en Francia a mediados de 1.930, algo mayor que su pariente vivo y mejor dotado para el vuelo gracias a un equilibrio mas logrado con su pico menos pesado; data del periodo Eoceno y cuenta con una antigüedad algo menor de cincuenta millones de años. Más reciente, pero no menos vistoso es el hallazgo de Paludavis richae, cuya clasificación es algo controvertida; se trata de un fósil extraído de estratos miocenos de Pakistán y Túnez. Ambas especies son muy fragmentarias pese a sus relativamente robustos sistemas óseos, pero relatan una larga ascendencia evolutiva que desemboca en el Animal que protagoniza este texto.
Con todo, la clasificación taxonómica completa de Balaeniceps rex y por consiguiente la de su Familia Balaenicipitidae es actualmente la siguiente:
- Dominio: Eukarya.
- Subdominio: Unikonta.
- Infradominio: Opisthokonta.
- Reino: Animalia.
- Filo: Chordata.
- Subfilo: Vertebrata.
- Infrafilo: Gnathostomata.
- Superclase: Tetrapoda.
- Clado: Amniota.
- Clase: Sauropsida.
- Subclase: Diapsida.
- Infraclase: Archosauromorpha.
- División: Archosauria.
- Subdivisión: Avemetatarsalia.
- Supoerorden: Dinosauria.
- Orden: Saurischia.
- Suborden: Theropoda.
- Infraorden: Tetanurae.
- Parvorden: Avetheropoda.
- Clado: Coelurosauria.
- Clado: Tyrannoraptora.
- Clado: Maniraptoriformes.
- Clado: Maniraptora.
- Clado: Paraves.
- Clado: Eumaniraptora.
- Clado: Aves.
- Clado: Neornithes.
- Clado: Neognathae.
- Clado: Ciconiiformes.
- Familia: Balaenicipitidae.
- Género: Balaeniceps.
- Especie: rex.
No debe sorprender la gran cantidad de Clados que carecen de nombre clasificatorio pues hay que entender que hasta la aplicación de la sistemática Cladística eran las Aves consideradas una Clase independiente, mientras que hoy se atiende a su ascendencia filogenética.
En cualquier caso no es posible descartar posibles cambios a medida que se profundice en el estudio biomolecular de Ciconiiformes y Pelecaniformes o sean descritas nuevas especies vivas o fósiles.

1 comentario:

v dijo...

Cuanta información y que completa.
Gracias por compartirla.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...