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martes, 9 de marzo de 2010

Molineros en Columbretes.

Columbretes, ese diminuto punto verde en el monótono Mediterráneo azul, es un pequeño archipiélago volcánico emergido frente a la costa oriental española. Sus apenas 0,19 kilómetros cuadrados surgieron hace dos millones y medio de años tras una violenta erupción.
Las islas Columbretes están situadas a 30 millas náuticas del Cabo de Oropesa (Castellón, España) y se componen de cuatro grupos de islotes de naturaleza basáltica entre los que destacan La Grossa, La Ferrera, La Foradada y el Carallot., las cuales conforman una excepcional diversidad de ecosistemas, pues dada la verticalidad de sus laderas aparecen, en un territorio muy reducido, hábitats terrestres, costeros, submarinos y fondos marinos. Este rasgo ha sido especialmente influyente a la hora de declarar el archipiélago como Parque Natural de la Comunidad Valenciana, tratándose del único Parque Natural insular de la citada autonomía y la única Reserva Marina valenciana.

La cresta del cráter volcánico constituye L´illa Grossa.

Existen indicios de que las islas estuvieron pobladas o fueron visitadas regularmente por piratas, mercantes y pescadores desde tiempos remotos, pero no fue hasta el Medievo cuando se instalaron de forma más o menos permanente un minúsculo grupo de pescadores que malvivían lejos de la sociedad. A mediados del siglo XIX, un faro fue construido en La Grossa, la mayor de las islas, para advertir del peligro que el enclave suponía para los navíos que navegaban de noche, con lo cual, una familia de fareros se alojó durante más de doce décadas en la isla de forma permanente, construyendo allí su vivienda, puntos de amarre, corrales e incluso un pequeño cementerio familiar. Tras la automatización del faro, el archipiélago quedó nuevamente abandonado y por desgracia fue utilizado como campo de tiro por las Fuerzas Aéreas españolas, agravando más el estado del deteriorado ecosistema insular, notablemente perjudicado por la actividad humana y la introducción de especies foráneas. Afortunadamente, en 1.988 se decretó la protección del entorno marino y terrestre con una extensión de 5.543 Hectáreas y con ello se inició una lenta pero positiva recuperación ambiental, la cual todavía hoy sigue en proceso. En nuestros días, Columbretes es un destino turístico restringido, pero muy valorado a escala internacional, sobre todo por los aficionados al submarinismo, atraídos por su gran diversidad biológica, la espectacularidad del paisaje volcánico y la claridad de sus aguas.
Muchas especies se han extinguido en el archipiélago a causa de la actividad humana; los Ofidios, antaño abundantes, han desaparecido por completo, pero durante las dos últimas décadas, los técnicos ambientales, Biólogos y naturalistas se han esforzado por mantener controlada la población de especies exóticas y proporcionado un círculo de escasa perturbación humana que ha propiciado la proliferación de las especies autóctonas, como el morfotipo endémico de Podarcis hispanicus, o las diez especies de Insectos exclusivas de Columbretes. También las especies marinas de Aves han retomado su ancestral enclave de nidificación en las islas gracias a la paz reinante a pesar de los organizados y restringidos grupos de turistas que visitan el archipiélago tras finalizar el periodo de reproducción.
Las Gaviotas Larus michahellis y Larus audouinii vuelven a procrear en Columbretes, de hecho ésta ultima encuentra aquí su tercera colonia nidificante más importante del Mediterráneo occidental, todo un bastión para una especie en peligro de extinción; también aquí ponen sus huevos otras especies marinas como Calonectris diomedea y Phalacrocorax aristotelis además de Falco eleonorae, depredador aéreo cuyo periodo de reproducción se ha visto retardado con el fin de coincidir con la migración de Aves euroafricanas, época aprovechada también por los Biólogos del Parque Natural para efectuar una de mas más prolíficas campañas de anillamiento científico de toda Europa.

Larus michahellis anidando en Columbretes.

No obstante, hasta la fecha solo había sido registrada la procreación de especies aviares de hábitos marinos, pero algo parece estar cambiando últimamente, pues recientemente han sido detectadas dos parejas nidificantes de Passer montanus en La Grossa. Es la primera vez que se detecta una especie Paseriforme procreando en la Reserva desde que se tiene constancia. Tan solo especies marinas se habían atrevido a retomar Columbretes como área reproductora, pero las Paseriformes nunca han sido registradas en la zona, ni siquiera en obras científicas publicadas hace varios siglos.
Esta excelente sorpresa nos la han brindado los guardas del Parque Natural; los técnicos ambientales han constatado la presencia esta temporada de dos nidos que han logrado mantener un total de cinco pollos que ya empiezan a volar por el entorno insular, creando junto a sus progenitores una pequeña bandada.
Se ha especulado que la causa de no haberse registrado nidos de estas Aves pese a que el archipiélago se halle en plena ruta de migración otoñal haya sido la presencia de Falco eleonorae, el cual nidifica en varios islotes y depreda a las Aves migratorias. En cambio, la pérdida de hábitat y las perturbaciones humanas en la Península Ibérica y el Norte de África han podido motivar que los Passer montanus hayan corrido el riesgo de anidar en el faro de Columbretes; una situación que puede ser preocupante. Sea cual sea la causa de este suceso, el mero hecho de poder contar por primera vez con una especie Paseriforme procreando en Columbretes es todo un acontecimiento que los Biólogos no desean perderse, esperando que en futuros años, la prole aquí criada vuelva a tomar la Grossa y su fato como entorno de cría. Hoy el Parque Natural es un poco más diverso.
Mi agradecimiento a Javier Fernandez, autor de las instantáneas que ilustran este artículo.

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