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miércoles, 28 de julio de 2010

159 Mariposas valencianas.

Las Mariposas son a entender de la cultura occidental, símbolo de la inocéncia, la belleza y la fragilidad. Sus colores fascinan a los niños, constituyendo uno de los principales elementos de la iconografía infantil; sus hábitos y morfología siempre han captado la atención de todo aquel que contempla las maravillas del Reino Animal y su conservación es tema de debate entre Científicos y Ecologistas.
Popularmente son denominados Mariposas a los Insectos del Orden Lepidoptera, los cuales se incluyen como miembros del Superorden Endopterygota dentro de la Infraclase Neoptera. Se trata de un amplio grupo, constituido por unas ciento veintisiete Familias y más de ciento sesenta y cinco mil especies, agrupadas en Aglossata, Glossata. Heterobathmiina y Zeugloptera, los cuatro Subordenes que constituyen el Clado. La mayoría de las especies de Mariposas son en realidad Insectos de hábitos nocturnos, de aspecto velloso y poco colorido, pero son las especies diurnas las más conocidas y popularizadas; unas y otras sufren una metamorfosis completa, procreando mediante la puesta de huevos de donde surgirán los alevines en forma de gusanos o larvas, llamados Orugas, las cuales tras nutrirse de hojas y tallos generarán un capullo o Crisálida envolvente para iniciar su reorganización corporal que tendrá como resultado el aspecto adulto alado tan conocido por todos.
En España son conocidas más de doscientas especies diurnas de estos Insectos; Entomólogos nacionales e internacionales han prestado diversos estudios a este hermoso colectivo biológico en la Península Ibérica, pero desafortunadamente son muy pocos los estudios que han centrado su atención en la vertiente oriental del país, a pesar de que es aquí donde se concentran la mayor parte de los Lepidópteros nacionales.
Recuerdo perfectamente que el primer estudio serio y sistemático realizado acerca de las Mariposas valencianas tenía por título “Los Lepidópteros de Castellón de la Plana”; a pesar de mi corta edad en el momento de su publicación, esta incontestable obra estuvo desde muy temprano en la biblioteca de mi hogar, con lo que no tardé en familiarizarme con ella. El volumen se fundamentaba con la investigación del Dr. José Amador De la Calle Pascual, quien gracias al apoyo proporcionado por el Seminario de estudios económicos, ecológicos y sociales de la actualmente fusionada Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Castellón, publicó el más completo catálogo de Mariposas diurnas y nocturnas de la citada provincia española en 1.983, tras realizar una labor de captura, reconocimiento e identificación de miles de ejemplares mediante trampas especialmente diseñadas para ello, situadas en diversos ecosistemas de la región; para lo cual dedicó varios años de esfuerzo. El resultado no fue otro que la más completa publicación sobre los citados Insectos, con referencias específicas individuales, fotografías, esquemas, tablas y otros elementos gráficos. Cabe destacar que el trabajo del Dr. De la Calle supuso la descripción de numerosos Taxones desconocidos hasta entonces en territorio castellonense.
Desde entonces, apenas nada más ha sido publicano de interés, a pesar de que eventuales estudios, sobre todo por parte de las respectivas facultades de las Universidades valencianas, han generado un notable conocimiento académico acerca de las especies que habitan el territorio autonómico. Sin embargo, esta incomprensible tendencia acaba de ser remediada, gracias a un nuevo proyecto científico divulgativo destinado a presentar formalmente, de una vez por todas, la diversidad de especies que encuentran su hábitat en la Comunidad Valenciana mediante un vocabulario y una exposición gráfica que pueda ser conocida y entendida por todos.
Esta nueva obra recibe el título “Mariposas diurnas de la Comunidad Valenciana”, y con ella se renueva y actualiza el contenido divulgativo que hasta la fecha contenían las obras nacionales sobre la materia y ofrece una visión más regional y concreta. Su publicación ha sido posible gracias al trabajo de sus autores, Sergio Montagud y José Antonio García, ambos activos de la Fundación Entomológica Torres Sala, así como a la Generalitat Valenciana (Generalidad Valenciana) a través de su Consellería de Medi Ambient (Consejería de Medio Ambiente). Al contemplar el novedoso libro, encontramos que se halla dividido en fichas específicas que describen individualmente los 159 Taxones registrados en este territorio, haciendo referencia a morfologías, hábitats, recursos nutricionales, simbiosis y otros conceptos de carácter biológico. El libro nos revela además que el 70 % de las especies ibéricas de Lepidópteros están presentes en la Comunidad, probablemente debido a su condición de territorio costero y a su diversidad de hábitats.
Con la aportación realizada por la nueva obra, la Comunidad Valenciana ha pasado a engrosar su base de datos autonómica, la que cuenta en nuestros días con más de medio millón de registros, suponiendo un referente para Biólogos y estudiantes de todo el globo. En definitiva, un nuevo volumen digno de añadir a la biblioteca.

miércoles, 7 de julio de 2010

El valor de los fósiles: Brachiopoda.

Los Braquiópodos son a menudo confundidos por ojos poco experimentados con los Moluscos Bivalvos, un grupo que pese a su aparente similitud apenas ningún vínculo comparte, pues su origen y biología son ampliamente dispares. Son los Braquiópodos los justos protagonistas de este nuevo episodio de “El valor de los fósiles” que con éste cuanta ya con cuatro entregas.
El de los Braquiópodos o Brachiopoda es en Filo de Animales Lofotrocozoos (Lophotrochozoa) caracterizados por presentar una concha formada por dos valvas móviles. A diferencia de los citados Bivalvos, con los que a menudo son confundidos y que presentan dos valvas laterales más o menos simétricas, los Braquiópodos están dotados de una valva superior y una inferior, ambas claramente diferenciadas en su forma y tamaño. También la anatomía interna de los Braquiópodos es característica; su concha biomineralizada, anclada a menudo al sustrato sólido por un pedúnculo musculado y enterrada en galerías excavadas en la arena en casos menos frecuentes, es sujetada y movida por grupos de músculos aductores y abductores, encerrando en su interior el Celoma, el Septo central, un aparato digestivo a veces carente de apertura cloacal y un rudimentario corazón entre otros órganos, todos ellos cubiertos por un denso manto.
Este interesante Filo hizo su aparición a principios del periodo Cámbrico, hace alrededor de quinientos ochenta millones de años, partiendo de los Lofotrocozoos primitivos; los primeros miembros de una larga estirpe evolutiva contaban ya con una doble concha mineral, la cual disminuyó e incluso desapareció en algunas de las líneas adaptativas inmediatamente posteriores, las cuales se extinguieron con relativa prontitud. No obstante, no había finalizado el periodo Cámbrico cuando los Braquiópodos se habían diversificado en las tres grandes Superclases que todavía hoy subsisten: Las Superclases Linguliformea y Craniformea, de constitución más primitiva, mantienen las valvas unidas y movidas únicamente por la fuerza de sus músculos, mientras que los miembros de la Superclase Rhynchonelliformea contaban con un soporte de bisagra en el extremo posterior de las valvas, constituido por un grupo de goznes encajados en sus respectivos orificios de soporte, además éstos últimos sufren un desarrollo holometábolo y carecen de cloaca, algo que los diferencia de sus parientes no metamórficos. En la actualidad, apenas tres centenares de Braquiópodos subsisten en los entornos acuáticos someros, representando a un Filo en clara decadencia; pero en épocas pasadas, quizá medio millón de Taxones habitaron nuestro planeta, de los cales han sido descritos más de doce mil.
El primer ejemplo que les presento habitó las aguas poco profundas que cubrían el territorio hoy ocupado por el Sur de Europa durante el periodo Devónico, hace entre trescientos sesenta y cuatrocientos quince millones de años. Esta pieza concreta procede de los estratos de Ciudad Real, donde resulta ser muy abundante; me refiero a un Rhynchonelliformea denominado Spirifer.

Spirifer sp.

De la misma Superclase es el Género Pygope, el cual es nominal de la Familia Pygopidae, clasificada en la Superfamilia Dyscolioidea que se engloba en el Orden Terebratulida y Suborden Terebratulidina. Son cinto las especies conocidas de este Género ampliamente distribuido, las cuales son Pygope aspasia, Pygope catulloi, Pygope diphya, Pygope diphyoides y Pygope janitor.

Pygope sp.

Rhynchonella, que es el siguiente ejemplo de Braquiópodo que les ofrezco, es un Género muy prolífico en su diversidad de especies y sobre todo muy persistente a lo largo del tiempo dado que pese a su pronta aparición en el periodo Ordovícico, hace unos cuatrocientos cincuenta millones de años, sobrevive aun hoy en forma de varias especies, algunas de las cuales muy populares en gastronomía.

Rhynchonella sp., del Jurásico inferior.

En última instancia, me gustaría mostrar una especie bien conocida en la Península Ibérica, de hecho está presente en gran parte de Asia, Europa, América del Norte, América del Sur y Nueva Zelanda; su nomenclatura es Spiriferina alpina y constituye un miembro del Orden Spiriferida, concretamente se ubica en el Suborden Spiriferinidina, Familia Spiriferinidae, uno de los grupos familiares mejor conocidos de la Superfamilia Spiriferinoidea. El fósil procede del Jurásico medio de Teruel, España.

Spiriferina alpina.

Sin duda, los Braquiópodos constituyen un grupo biológico aún hoy poco conocido para la ciencia, quizá se deba a que gran parte de sus efectivos forman parte ya del registro fósil.
En futuras fechas, el registro fósil de otros seres en El Espejo de la Ciencia.
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