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miércoles, 7 de julio de 2010

El valor de los fósiles: Brachiopoda.

Los Braquiópodos son a menudo confundidos por ojos poco experimentados con los Moluscos Bivalvos, un grupo que pese a su aparente similitud apenas ningún vínculo comparte, pues su origen y biología son ampliamente dispares. Son los Braquiópodos los justos protagonistas de este nuevo episodio de “El valor de los fósiles” que con éste cuanta ya con cuatro entregas.
El de los Braquiópodos o Brachiopoda es en Filo de Animales Lofotrocozoos (Lophotrochozoa) caracterizados por presentar una concha formada por dos valvas móviles. A diferencia de los citados Bivalvos, con los que a menudo son confundidos y que presentan dos valvas laterales más o menos simétricas, los Braquiópodos están dotados de una valva superior y una inferior, ambas claramente diferenciadas en su forma y tamaño. También la anatomía interna de los Braquiópodos es característica; su concha biomineralizada, anclada a menudo al sustrato sólido por un pedúnculo musculado y enterrada en galerías excavadas en la arena en casos menos frecuentes, es sujetada y movida por grupos de músculos aductores y abductores, encerrando en su interior el Celoma, el Septo central, un aparato digestivo a veces carente de apertura cloacal y un rudimentario corazón entre otros órganos, todos ellos cubiertos por un denso manto.
Este interesante Filo hizo su aparición a principios del periodo Cámbrico, hace alrededor de quinientos ochenta millones de años, partiendo de los Lofotrocozoos primitivos; los primeros miembros de una larga estirpe evolutiva contaban ya con una doble concha mineral, la cual disminuyó e incluso desapareció en algunas de las líneas adaptativas inmediatamente posteriores, las cuales se extinguieron con relativa prontitud. No obstante, no había finalizado el periodo Cámbrico cuando los Braquiópodos se habían diversificado en las tres grandes Superclases que todavía hoy subsisten: Las Superclases Linguliformea y Craniformea, de constitución más primitiva, mantienen las valvas unidas y movidas únicamente por la fuerza de sus músculos, mientras que los miembros de la Superclase Rhynchonelliformea contaban con un soporte de bisagra en el extremo posterior de las valvas, constituido por un grupo de goznes encajados en sus respectivos orificios de soporte, además éstos últimos sufren un desarrollo holometábolo y carecen de cloaca, algo que los diferencia de sus parientes no metamórficos. En la actualidad, apenas tres centenares de Braquiópodos subsisten en los entornos acuáticos someros, representando a un Filo en clara decadencia; pero en épocas pasadas, quizá medio millón de Taxones habitaron nuestro planeta, de los cales han sido descritos más de doce mil.
El primer ejemplo que les presento habitó las aguas poco profundas que cubrían el territorio hoy ocupado por el Sur de Europa durante el periodo Devónico, hace entre trescientos sesenta y cuatrocientos quince millones de años. Esta pieza concreta procede de los estratos de Ciudad Real, donde resulta ser muy abundante; me refiero a un Rhynchonelliformea denominado Spirifer.

Spirifer sp.

De la misma Superclase es el Género Pygope, el cual es nominal de la Familia Pygopidae, clasificada en la Superfamilia Dyscolioidea que se engloba en el Orden Terebratulida y Suborden Terebratulidina. Son cinto las especies conocidas de este Género ampliamente distribuido, las cuales son Pygope aspasia, Pygope catulloi, Pygope diphya, Pygope diphyoides y Pygope janitor.

Pygope sp.

Rhynchonella, que es el siguiente ejemplo de Braquiópodo que les ofrezco, es un Género muy prolífico en su diversidad de especies y sobre todo muy persistente a lo largo del tiempo dado que pese a su pronta aparición en el periodo Ordovícico, hace unos cuatrocientos cincuenta millones de años, sobrevive aun hoy en forma de varias especies, algunas de las cuales muy populares en gastronomía.

Rhynchonella sp., del Jurásico inferior.

En última instancia, me gustaría mostrar una especie bien conocida en la Península Ibérica, de hecho está presente en gran parte de Asia, Europa, América del Norte, América del Sur y Nueva Zelanda; su nomenclatura es Spiriferina alpina y constituye un miembro del Orden Spiriferida, concretamente se ubica en el Suborden Spiriferinidina, Familia Spiriferinidae, uno de los grupos familiares mejor conocidos de la Superfamilia Spiriferinoidea. El fósil procede del Jurásico medio de Teruel, España.

Spiriferina alpina.

Sin duda, los Braquiópodos constituyen un grupo biológico aún hoy poco conocido para la ciencia, quizá se deba a que gran parte de sus efectivos forman parte ya del registro fósil.
En futuras fechas, el registro fósil de otros seres en El Espejo de la Ciencia.

1 comentario:

infogeologia dijo...

Interesante el tema de los fósiles, tengo algunos pero sin limpiar ni clasificar espero hacerlo mas adelante. En la Sierra Espadan de momento no los he encontrado parece que el triasico aqui es muy esteril
y eso que creo estubimos bastante tiempo cubiertos por el mar, saludos Ximo.

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